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domingo, 26 de agosto de 2012

SeR cada día (CXXI)


img logo ser socialistas en red rosa rojaLes presentamos una selección de los escritos de los amigos y compañeros de SeR (Socialistas en Red). Selección acotada entre los días Lunes 20 de Agosto y Sábado 25 de Agosto, ambos inclusive.



Pueden leerla aquí.



jueves, 23 de agosto de 2012

La pérdida de nuestro poder adquisitivo es anterior al endeudamiento de las familias



Nos pregunta un conocido con quien solemos debatir si la reducción del poder adquisitivo de la mayoría de la población (clases populares) no habrá venido por su excesivo endeudamiento crediticio. Nos plantea que la continuada reducción de salarios reales no es la causa de la crisis sino una consecuencia que la agudiza.

Contestamos en sentido negativo, como sigue.

La reducción del poder adquisitivo de los salarios, de su participación en el PIB, etc., es una constante de años (décadas) antes del estallido de la recesión. Cuando la actual recesión ya se ha producido, además, se ha continuado defendiendo desde los mismos círculos la política de pérdida de poder salarial.

Recordemos, por si hiciese falta, que el salario es la principal renta en las personas, o en las familias, de clase social trabajadora. Va perdiendo importancia en la composición de la renta total familiar a medida que examinamos otras clases sociales, como las clases medias (especialmente las clases medias de rentas altas), hasta llegar a las clases sociales adineradas, antiguamente llamadas burguesías. Estas últimas tienen un gran porcentaje de sus rentas totales que provienen del factor capital (p.ej.: intereses de deuda, dividendos de acciones...), el cual excede con creces al peso de la renta salarial en su renta total familiar.

La polarización de rentas se produce acusadamente desde los años 80 a nivel mundial (conjunción neoliberal Reagan-Thatcher), de forma similar a como había pasado, por ejemplo, antes del crack del 29. Dicha polarización lleva a un bajo poder adquisitivo de salarios por un lado, y a la exhuberancia de los excedentes de capital financiero, por el otro. Se acaban encontrando los dos agentes entonces: quienes necesitan prestado (para vivir normal, sin grandes lujos) y quienes pueden prestar lucrativamente, para aumentar su beneficio financiero.

Obsérvese la curva "hogares" (color verde) de este gráfico sobre endeudamiento:

img endeudamiento
Fuente: http://www.agarzon.net/?p=1985


Y compárese con la curva "participación salarial renta (porcentaje, eje izquierdo)", (en color azul) de éste sobre salarios relativos:

img salarios relativos
Fuente: http://www.agarzon.net/?p=949


Ahí vemos la pérdida constante de poder adquisitivo de los salarios como participación de la renta nacional (curva azul) en el período 1978-2010, con un pequeño paréntesis 88-92 (que fue el canto del cisne del PSOE de González, antes de que en el 93 comenzasen sus alianzas parlamentarias marcadamente conservadoras, con CiU y PNV preferentemente). El endeudamiento de los hogares (curva verde en el otro gráfico), sin embargo, se mantiene constante hasta el 96, momento en el que comienza a ascender.

Es decir, los hogares comenzaron a endeudarse después, y no antes, de llevar años empobreciéndose por la pérdida de poder adquisitivo salarial. Luego su pérdida de poder adquisitivo no se puede explicar por su alto nidel de endeudamiento previo. Sí que se puede explicar, en cambio, por las continuas políticas de debilitamiento de los derechos y garantías laborales, de precarización del mundo laboral, que se han ido ejecutando desde las distintas mayorías parlamentario-gubernamentales que se han ido sucediendo tras el año 82.

domingo, 19 de agosto de 2012

SeR cada día (CXX)


img logo ser socialistas en red rosa rojaLes presentamos una selección de los escritos de los amigos y compañeros de SeR (Socialistas en Red). Selección acotada entre los días Lunes 13 de Agosto y Sábado 18 de Agosto, ambos inclusive.



Pueden leerla aquí.



jueves, 16 de agosto de 2012

¿Basta de políticos, que nos gobiernen los expertos?



Es una idea ésta de la tecnocracia que cobra fuerzas en épocas de ataque a la Democracia, como la actual: las élites la están atacando y necesitan desacreditarla. Pretenden debilitarla, reducirla aún más. Así podrán imponer mejor sus planes, los cuales llevan importantes cargas antidemocráticas, que afectan a la libertad, a la igualdad, a los derechos civiles, a la justicia...

Nos planteaban el otro día en una conversación por qué, si la democracia parece no estar funcionando, no se pone el gobierno en manos de sabios, como en el modelo que defendía Platón en su "La república" ("Politeia"; no confundir con la obra homónima de Aristóteles). El mensaje ha ido calando.

Las ideas del rey platónico, el rey filósofo... más tarde, del absolutismo o despotismo ilustrado o el dictador benevolente... aplicadas al mundo de hoy en día me parecerían un atraso enorme. Yo parto casi como axioma de la democracia, claro. Con sus libertad, igualdad, justicia, dignidad... como parte del proyecto.

Teniendo en nuestras sociedades acceso a la educación universal como lo hemos logrado desde hace bastantes décadas, ¿qué necesidad tenemos de que nadie nos niegue, aunque sea paternalmente en el mejor de los casos, la participación en las decisiones políticas?

Aristóteles en su "Politeia" ya argumentaba, por su parte, que un grupo de aristócratas (aristei), mezcla de ilustrados y medianos, gobernaba mejor que un solo rey ilustrado y que, a su vez, el conjunto del Pueblo, también mezcla de ilustrados y medianos, gobernaba mejor que los aristócratas. Y eso que Aristóteles no tenía en lo político una consideración universal del Pueblo (todos y cada una de los individuos, idea propia de la modernidad ilustrada), pues excluía de la participación política a quienes estaban en esclavitud (no sé si también a las mujeres), de forma similar a como algunos de los primeros liberales modernos no pensaron en la Nación que formularon como la universalidad del Pueblo, sino como un concepto más bien aristocrático.

Hoy en día, si aplicamos el modelo de los gobernantes sabios no necesariamente representativos de la voluntad popular universal... acabamos con Mario Monti (ex Goldman Sachs) en Italia, p.ej. O con la tecnocracia del Opus Dei durante el gobierno dictatorial de Franco. Y es que hay otra dimensión que faltaba por considerar: la dialéctica, los conflictos de intereses entre los individuos en el seno de la sociedad debido a la distinta posición donde están situados dentro de la misma.

Como nos dice el jurista español Atienza ("El sentido del Derecho"), el poder (las relaciones de poder) no va a desaparecer de la sociedad. Podrá instrumentarse a través de distintas esferas y filtros, podrá equilibrarse mediante contrapesos y controles mutuos... Pero, si suprimimos al político (democrático; pues la dimensión política es inherente a la sociedad humana), lo que hacemos con la cuota de poder que ejercía éste no es destruirla, sino transferirla al resto de esferas: empresarial, económica, financiera, periodística, publicitaria, eclesiástica, militar... acrecentando la que ya tuvieran.

El ejemplo de Monti (apodado en algunos círculos, precisamente, "el sabio") creo que es muy ilustrativo. Al final, la tecnocracia esconde un componente dialéctico de interés elitista: los "técnicos" estarían ocultando bajo su aureóla de supuesta sabiduría la defensa de unos determinados intereses socioeconómicos. No deja de ser paradójico que se esté promocionando al poder político a los directivos quienes llevaron la banca a la quiebra hace nada.

Sistemas como el dibujado por Platón eran irrealizables, de ahí que se les haya llamado utópicos. Establecían una estructura formal de gobierno considerada subjetivamente como ideal y, a partir de ahí, realizaban una presunción material temeraria: el tirano será sabio y benevolente. Igual que estaba siendo utópico Aristóteles cuando establecía sus diferencias ideales entre aristocracia (el gobierno de unos pocos, los mejores, los más sabios, etc.) y oligarquía (la corrupción de lo anterior: el gobierno de unos pocos económicamente aventajados, pero no los más sabios). La Historia nos muestra que prácticamente nunca han existido monarquías ni aristocracias, sino prácticamente siempre tiranías y oligarquías.

La democracia nos ofrece una posibilidad inigualable de afrontar esa dialéctica social. Si los tecnócratas en realidad van a acabar siendo oligarcas, representantes de los intereses y deseos de una minoría adinerada, los demócratas sólo podemos, en conjunto, ser representantes de la totalidad de individuos: al participar esa totalidad en la formación de la voluntad política, la dialéctica social queda diluida al máximo posible. Ya no está sobre representada ni infra representada ninguna persona. En democracia participan todas por igual. Al menos en una que merezca tal nombre.

Lo grandioso de la democracia, que es la mayor revolución política ideada jamás por la Humanidad, es que no es utópica, sino factible.

Lo dicho nos lleva a echar un vistazo a la realidad presente: gobiernos considerados democráticos imponiendo unas políticas rechazadas ampliamente por el Pueblo, por las personas que viven, supuestamente, en democracia.

Tras las últimas Elecciones generales en España el PP obtuvo un 44,61% del voto válido emitido, un 30,27% del censo electoral. Con nuestro sistema electoral vigente ese índice de voto puede transformarse, como lo ha hecho, en más del 53% de escaños. No entraremos ahora a criticar la enorme injusticia, la falta de proporcionalidad, de nuestro sistema electoral presente, blindado por PSOE+PP+CiU+PNV.

Según el CIS (vía Navarro López, noviembre de 2011) sólo un 2,7% de la población española apoya el recorte a la sanidad pública. Sólo un 3% el de la educación pública. El resto, c. del 97% de la población española, está en contra de esas políticas. Pero, por el contrario, nuestros "representantes democráticos" las aprueban con holgadas mayorías institucionales.

¿Qué falla? Que la democracia que tenemos es de muy baja calidad, que en realidad tenemos una poderosa oligarquía que nunca ha perdido gran parte de su poder en beneficio de la democracia. En la "Politeia" aristotélica ya se nos decía que es díficil encontrar un gobierno puro en cuanto que sólo estuviese formado por uno de los tres principios que manejaba el filósofo estagirita: monárquico (tiránico), aristocrático (oligárquico), democrático (demagógico). Por el contrario, lo que Aristóteles observaba era que cada gobierno solía tener una ponderación (mezcla) de cada principio. Quizá siglos más tarde, de alguna forma, el jurista socialista alemán Lassalle llamase a un desarrollo más complejo de eso factores reales de poder en una sociedad. Entendía él que esos factores reales de poder son lo que conforman la constitución real de un país, más allá de lo que formalmente esté plasmado en la ley constitucional vigente.

No es un fallo de la democracia lo que estamos presenciando en nuestros días. Es un fallo, uno más, de la oligarquía como fórmula de gobierno beneficiosa universalmente. ¿Cómo iba a serlo, más allá del mito del despotismo ilustrado, de la dictadura paternalista, si dialécticamente sería absurdo? El monarca actuará (o tenderá a actuar) en beneficio de sus intereses monárquicos y tendrá como forma de gobierno preferida una monarquía, las élites actuarán en beneficio de sus intereses oligárquicos y su forma de gobierno preferida será una oligarquía y, finalmente, los ciudadanos en su conjunto actuarán en beneficio de los intereses de la totalidad del Pueblo y su forma de gobierno favorita será una democracia. Por otra parte, lo que vemos hoy día no es un fallo, sino el funcionamiento normal, exitoso, de la oligarquía como gobierno, o como agente político que lo condiciona poderosamente (en lenguaje de Lassalle: como factor real de poder), beneficioso para las élites oligárquicas.

El desastre que vemos y sentimos viene causado por la ausencia de democracia. Necesitamos más de la misma. O al revés: lo último que necesitamos es más, aún, oligarquía (como lo es la tecnocracia).


Relacionado:

http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Plat%C3%B3n&oldid=58827351#Filosof.C3.ADa_pol.C3.ADtica:_el_Estado_ideal

http://www.vnavarro.org/?p=6544

http://www.vnavarro.org/?p=6597

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/derecho/lassalle/indice.html

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Por qué debo pagar impuestos y ayudar a otros si no quiero?



Es una cuestión de gran importancia, efectivamente. Y no está falto de dificultad el intento de responderla. Vamos a intentarlo.

El pago de impuestos es un medio, no un fin. También se cobraban tributos durante el Medievo, el Imperio egipcio, etc... En muchos de esos regímenes pasados se desangraba económicamente p.ej. al campesinado mientras que la nobleza tenía exenciones tributarias. La defensa que yo haría del pago de impuestos iría unida de forma indisoluble a su aplicación: lo importante son las políticas públicas redistributivas (como los servicios públicos universales) y, los impuestos (universales también), serían un mecanismo para ello.

Mediante tales políticas puede proseguirse en la construcción de una libertad efectiva (y no sólo formal) y de una cierta igualdad (de nuevo, material, más allá de la meramente formal). Serían los elementos básicos de definición del ideal de ciudadano en la democracia moderna: todo ser humano es (debe ser) libre e igual.

Es decir, debe poder realizarse (libertad) y no sufrir grandes desigualdades. La democracia, el proyecto político construido por todos (y para todos), no puede hacerse realidad sin tal clase de ciudadanos. Si no tienen todos libertad e igualdad, si hay restricciones importantes a la realización individual de algunas personas, como por ejemplo el desigual acceso a la educación (mejor comprensión y habilidades) o a la sanidad (mejor salud, esperanza de vida), entonces no podrán participar de modo igualmente eficaz en el proceso político, éste dejará de ser realmente democrático y se dará el fenómeno (tradicional y contrario al proyecto democrático) de clases dominantes y clases dominadas.


Hay una cuestión importante que forma parte del discurso neoliberal y que un apreciado lector ponía sobre la mesa con habilidad: ¿por qué ayudar a otra persona si no se quiere?

Entiendo que, en el momento en que vivimos en sociedad (el zoon politikon, o ser civil), aparecen compromisos mutuos. Al ermitaño, quien no tiene contacto alguno con la civilización, difícilmente podrán exigírsele. Pero la persona que vive en el seno social realiza una vida con una dimensión social, mayor o menor. En su vida habrá constantes intercambios: dar y recibir cosas. Habrá entonces una parte de la autonomía de la voluntad, del hacer lo que se quiere y no hacer lo que no se quiere, que quedará comprometida.

En sociedad se producen sinergias: el resultado del trabajo del equipo es mayor de lo que sería el resultado de la suma de los trabajos individuales de los miembros del equipo. Se produce ese efecto del 1+1=3, si se hace a través del equipo, mientras que los miembros por separado sólo pueden producir el 1+1=2. Todo ciudadano se beneficia de dichas sinergias. Aunque, como luego veremos, no todos lo consiguen hacer en la misma medida.

La pregunta de "ayudar a otros si no se quiere" tiene que ver con la voluntad ("si no se quiere") y tiene que ver, también, ("ayudar a otros") con la disyuntiva entre caridad y justicia (yo sitúo el concepto de solidaridad aquí, como obligación, y no en la caridad). Decía que hay una parcela de la autonomía de la voluntad que mengua en el ciudadano con respecto al ermitaño, quien no vive en la civilización. El primero se beneficia de los frutos sinérgicos del trabajo del conjunto de la sociedad y, con su trabajo, también contribuye a los mismos.

Respecto al ayudar a otros, comenzaremos enunciando aquello de que la caridad no puede ni debe de ser impuesta. Lo dicen desde el neoliberalismo y, textualmente, me parece acertado. Pero el significado que en esa escuela de pensamiento le dan es distinto al que yo utilizaré. Porque ellos pretenden englobar en la caridad, o en la ayuda, totalmente dispositivas, graciosas de cada cual, a lo que yo llamo justicia, solidaridad, que son obligatorias y están comprometidas debido a la vida integrada en el seno de una sociedad civilizada. Obviamente, y quizá debería haberlo especificado antes, estos compromisos no puede llegar a adquirir una magnitud draconiana. Sería una subversión de su definición y propósito: deben contribuir a la justicia, no al revés.

Una de las claves para entender que, cuando se pagan impuestos que financiarán políticas públicas redistributivas, técnicamente no se está ayudando (sólo) a otra persona, o a unas pocas, es la de la universalidad.

Los impuestos y los servicios públicos deben ser universales. Toda persona paga impuestos y toda persona disfruta de los servicios públicos. Todos pagan para todos: se hace bolsa común y nadie está ayudando a otra persona, sino que todas están beneficiando a todas. Al hacerlo así, al beneficiar al conjunto social y no meramente a individuos aislados, se está aumentando la cohesión social y económica. Dicha cohesión alimenta, a su vez, la capacidad de generar sinergias sociales de las que hablábamos antes.

Al pagar impuestos dentro de este esquema, pues, una persona no está ayudando a otra sin querer, sino que está enriqueciendo, por la parte que le toca (en seguida profundizamos en esto también), a todas y cada una en la sociedad, incluida ella misma, como parte del compromiso de mantenimiento de la sociedad en la que vive y de la que también se beneficia.


Al ser el impuesto que generalmente defiendo progresivo (no regresivo), la persona adinerada pagará más impuestos porcentualmente que la menos adinerada. Se produce ahí el efecto de justicia redistributiva. Pero la aplicación de la recaudación es universal. Ahí no hay progresividad ni regresividad: el acceso p.ej. a la sanidad pública será exactamente igual para la persona muy adinerada que para la persona que lo está muy poco.

Esto último, por ejemplo, en la España actual no estaría funcionando así. Sufrimos regresividad fiscal. Los actuales IVA o Impuesto sobre el trabajo autónomo son ejemplos paradigmáticos de ello.

En el neoliberalismo, cuando se llega a aceptar que haya unos impuestos, no se defiende nunca la progresividad, siempre la proporcionalidad (toda persona el mismo porcentaje impositivo) o, incluso, la regresividad. Una pregunta también importante y difícil de responder entonces podría ser: ¿por qué es justo que quien tiene más pague más en porcentaje (progresividad) y no simplemente lo mismo en porcentaje (proporcionalidad) dado que, al tener más, ya acabará pagando más en valor absoluto?

Haciendo una revisión rápida de lo que he intentado argumentar hasta aquí, diría que, si se hace así (progresividad fiscal), se produce mayor justicia redistributiva, mayor incremento de la libertad e igualdad de todos y cada una, mayor incremento de la cohesión social y económica.

La persona más adinerada está recibiendo, por distintos motivos, un beneficio económico de su vida en sociedad más cuantioso que la persona que menos adinerada está. Por ello, puede contribuir al sostenimiento del conjunto social (en el que ella se incluye) con una cuantía dineraria superior. Entonces la cuestión es: en términos de justicia, ¿podemos defender que, además de poder, debe hacerlo?

Creemos que sí, al contrario que en el neoliberalismo, donde se nos acusaría de querer "castigar" a la gente por ser rica. Si esa persona adinerada (en realidad todas las de la sociedad, al ser el impuesto universal) es obligada legalmente a pagar un impuesto progresivo y no uno proporcional o uno regresivo, estará beneficiando a la sociedad donde vive y donde se enriquece mucho más de lo que se estará perjudicando a sí misma como individuo. Tras la aplicación de la imposición progresiva, los más adinerados no dejan de serlo. Lo que sí se ha producido es una disminución de la brecha de separación entre las riquezas de los más adinerados y los menos.

El que era adinerado continuará siéndolo, aunque un poco menos, mientras que quien no lo era, habrá recibido de forma neta (tras pagar su parte correspondiente de impuestos), una transferencia de riqueza (p.ej. a través de servicios públicos) que supondrá un aumento de su igualdad y de su libertad. La persona adinerada que tuvo que pagar más porcentualmente debido a la tributación progresiva no habrá visto reducida apreciablemente su libertad (dado que la capacidad de acción que le da su alto poder adquisitivo seguirá siendo elevada) y sí la desigualdad (que había a su favor).

Eso, en términos de individuo a individuo. En términos de individuo vs. sociedad en su conjunto, la persona adinerada, quien seguirá siéndolo tras la tributación, habrá contribuido a una mayor cohesión social y económica. Éstas, como decíamos, mantendrán o aumentarán la sinergia social. Y la persona adinerada, quien estaba obteniendo un beneficio cuantioso de su vida o participación en la sociedad, podrá seguir haciéndolo dado que la sociedad será igual o más sinérgica que antes. En el fondo, indirectamente, también le conviene. Mientras que a los individuos menos adinerados y a la sociedad en su conjunto les conviene directamente.

De esta dinámica se iría produciendo paulatinamente un efecto tendente a la convergencia socioeconómica, mas sin llegar necesariamente a una rígida uniformidad.


Relacionado:
http://ciudadanopublico.blogspot.com.es/2012/08/por-que-dicen-libertad-cuando-quieren.html

No todo es neoliberalismo: neoliberales vs. liberales



Dentro del conservadurismo moderno, hay diferencias de contenidos p.ej. entre la escuela del austríaco Hayek (díscipulo de Von Mises) y la escuela del estadounidense Friedman.

Aún así, hay algo que observo tienden a hacer desde el neoliberalismo: prefieren llamarse liberales. Al hacerlo, creo que explotan, si no usurpan, el buen nombre de otras personas que hicieron contribuciones mucho más valiosas.

Poco tienen que ver los Robert Nozick de este mundo con los Jean-Jacques Rousseau de la Ilustración. Mientras que el francés defendía aquello de: "la igualdad en la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro ni ninguno tan pobre que se vea obligado a venderse" (no sé si estaba siendo tan osado de criticar en aquel momento el concepto mismo de trabajo asalariado por riesgo y cuenta ajenos), para el estadounidense la igualdad, tal como otros la entendemos, es un anatema y la única justicia de la que quiere oír hablar es una muy acotada, de carácter procedimental: hay justicia si y sólo si todas las personas adquieren sus propiedades y las transfieren respetando los derechos de las demás con la salvedad, además, de los casos en que se haga una apropiación forzosa de una propiedad aparentemente sin dueño, la cual cosa podría incluso servir, para más inri, para dar cobertura a cómo se han comportado históricamente los colonos (genocidas) con los "salvajes" (nativos indígenas).


Relacionado:
http://ciudadanopublico.blogspot.com.es/2012/08/por-que-dicen-libertad-cuando-quieren.html

lunes, 13 de agosto de 2012

¿Por qué dicen 'libertad' cuando quieren decir 'la ley del más fuerte'?



img von mises

Von Mises estaba en contra de la acción pública (del gobierno) de carácter redistributivo, para aumentar la justicia socioeconómica. Su ideología es benefactora para los súper ricos, pero perjudicial para todos los demás. Las políticas públicas redistributivas (que él llama arrancar el dinero a los ciudadanos) consisten en tomar de allí dónde hay excedentes de riqueza y aplicarlo socialmente, en beneficio de la comunidad, usando un criterio construido democráticamente.

La óptica neoliberal (conservadora liberal, neoconservadora, neoclásica, libertaria, anarco-capitalista... la llaman de distintos modos) de pensadores como él se niega a distinguir que no todos los ciudadanos son/están en la misma clase social, que no tenemos las mismas rentas ni riquezas. Concibe dicha óptica a un ciudadano abstracto (o peor aún, justifica o aplaude que haya desigualdades, como sus colegas conservadores Tocqueville, Hayek...) y, a partir de ahí, razona que la financiación de cualquier obra o acción pública es detraída tributariamente (¡arrancada!) del bolsillo de ese ciudadano abstracto. Olvidan en ese razonamiento que para todos esos ciudadanos, que están en distintas posiciones socioeconómicas, no significa el mismo esfuerzo la obligación tributaria, ni que todos ellos necesitan igual la existencia de servicios públicos, universales, que aumenten y acerquen su bienestar material. Concluyen entonces esos pensadores conservadores que el gobierno gasta porque antes casi roba al ciudadano. Autores como Nozick han llegado a llamar a los impuestos (sobre las rentas, progresivos) "trabajos forzados".

La realidad entiendo que es distinta a ésa que plantean los conservadores liberales: el ciudadano no existe en abstracto a la hora de hacer gastos, sino que cada cual nos caracterizamos en la práctica por unos niveles de renta y riqueza, los cuales contribuyen a determinar la clase social que integramos.

Mientras gentes como Von Mises dicen p.ej. aquello de que quien quiera un médico que se lo pague de su bolsillo y, si no puede, que se fastidie; otros entendemos que es mucho mejor, más justo y digno, más democrático, que haya unos impuestos a las rentas y riquezas, que tributen más quienes más tienen (progresividad fiscal) y que, a partir de la recaudación, se construya un hospital donde trabajen médicos y enfermeros que atiendan a todos los ciudadanos.

El gobierno que lo hace así está construyendo, precisamente, una única clase de ciudadanos, luchando contra las injustas desigualdades que sabemos y vemos (incluso, a veces, sufrimos) que se dan, acortando las distancias entre clases sociales, garantizando que cualquier ciudadano tenga ciertas necesidades materiales cubiertas.

Precisamente así es cómo se construye una condición de ciudadano basada en la libertad y la igualdad, cualidades que se necesitan mútuamente, en contra del criterio de autodenominados liberales como Von Mises. En el pensamiento neoliberal de Von Mises y otros autores conservadores, la única de estas cualidades que se defiende es una libertad negativa (no injerencia), formal, que en la práctica es totalmente insuficiente (se desprecia la libertad positiva, o capacidad efectiva de hacer) y acaba sirviendo, por lo tanto, para mantener el statu quo. Algunos entendemos que dicho estado actual de las cosas no debe ser mantenido sino transformado en otro mejor, más justo.

Al aplicar políticas públicas redistributivas se cumplen en la práctica dos objetivos básicos. Por un lado, el ya aludido bienestar material de todos y cada una (universal, democrático) de los ciudadanos. Por el otro, se está generando empleo (hace falta a muchas personas: la tendencia en los países industrializados en las últimas cinco décadas es hacia la destrucción de puestos de trabajo, hacia una menor necesidad productiva de horas-trabajador), pues los servicios públicos mediante los que se proveé dicho bienestar material al ciudadano han de ser brindados por trabajadores.


Relacionado:
http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Anarcocapitalismo&oldid=58541068#Escuela_austriaca

http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=La_acci%C3%B3n_humana&oldid=58752563

http://www.icps.cat/archivos/GPM/GPM2Baques.pdf (pdf)

domingo, 12 de agosto de 2012

SeR cada día (CXIX)


img logo ser socialistas en red rosa rojaLes presentamos una selección de los escritos de los amigos y compañeros de SeR (Socialistas en Red). Selección acotada entre los días Lunes 6 de Agosto y Sábado 11 de Agosto, ambos inclusive.



Pueden leerla aquí.



jueves, 9 de agosto de 2012

Una sociedad más injusta también es más violenta



Tengo una amiga que vive en un país emergente, uno de los BRIC. Hablo con ella a menudo y compartimos con entusiasmo puntos de vista fundados en realidades lejanas. Cuando una vez, hablando sobre seguridad ciudadana, le expliqué que se había encontrado una correlación entre la desigualdad de rentas de un país y su grado de criminalidad, tal que: a mayor desigualdad de rentas (rentas del trabajo, del capital, transferencias indirectas como las obtenidas mediante servicios públicos de educación y sanidad...), menor cohesión social y mayor criminalidad, ella me dijo que me entendía pero que, por la manera de explicarme, parecía que yo estaba culpabilizando a las personas pobres del aumento de la criminalidad. Ése no era, por supuesto, mi argumento.

Tras varias conversaciones en el mismo sentido, con el transcurso de los años, hemos logrado una frase que sintetiza mejor lo que pretendía explicar entonces. Es la que he puesto por título para esta columna. Hay más violencia y crimen en las sociedades injustas.

He estado hojeando algunos artículos del prof. Navarro López, (opino que) actividad siempre recomendable. Los dejo enlazados al final. Baso en ellos (algunas frases llego a copiarlas textualmente), lo que sigue.


1- Hay un hecho bien documentado: a mayor desigualdad y menor cohesión social, mayor es la violencia existente en un país. EEUU, país con cosas positivas que admirar y compartir, es también, sin embargo, el país que concentra el 80% de todas las muertes por armas de fuego ocurridas en los 23 países más ricos del mundo. Cada año mueren c. 25.000 personas por arma de fuego en ese país.


2- La gran accesibilidad a las armas es una causa contribuyente de primer orden. En muchos Estados basta para adquirir un arma de fuego con pagar y presentar el carnet de conducir, que allí se usa de forma similar al DNI en España.


3- Pero también se da como factor contribuyente la situación de miedo e inseguridad generalizada entre la sociedad (la gran mayoría perteneciente a las clases trabajadoras y populares) de allí. Por ejempleo: en el 89% de los casos el empresario puede despedirte cuando quiera. Pierdes tu salario y, además, la cobertura médica para ti y tu familia.


4- Decíamos: a mayor desigualdad y menor cohesión social, mayor es la violencia existente en un país. Veamos algo sobre las desigualdades.

En aquel país (sucede muy parecido en España) el 1% de las personas más ricas, perciben el 28% de las rentas nacionales. El 10% de las personas más ricas, que incluyen a las anteriores, perciben el 52% de las rentas nacionales.

img gráfica

En el primer par de columnas vemos representado el 1% de la población más rica junto al 28% de la renta nacional que perciben anualmente. A su derecha, vemos representado el 99% de la población restante junto con el 72% de la renta que perciben.

img gráfica

Si tomamos en lugar del 1% de súper ricos al 10% de población más adinerada y los representamos junto al 52% de la renta nacional anual que perciben, tenemos la primera mitad de esta gráfica. A su derecha vemos el contraste entre el 90% de la población restante y el 48% de rentas nacionales que perciben cada año. Ese 90% percibe un poco menos que el 10% de las clases adineradas.

Recordemos que esas personas, integrantes de las clases sociales adineradas, perciben la mayoría de sus rentas del capital (p.ej. dividendos de acciones), no del trabajo. Añado esto para solamente apuntar dos cosas. Una: la importancia de la fiscalidad progresiva y redistributiva considerando el gravamen tanto sobre las rentas del capital cuanto sobre las del trabajo. Dos: la impotencia en que pueden quedarse medidas como establecer un salario máximo en un país (en un mercado), la cual cosa no afectaría a esas rentas del capital.

Véase, finalmente, que cuando abogamos (en EEUU o en España, da igual) por un gravamen tributario justo (progresivo) al segmento del 30% de rentas y riquezas superiores, no estamos hablando del 30% de la población, sino de mucho menos.


5- En los últimos 30 años el 0,1% de personas con salarios (renta del trabajo) más altos experimentó en EEUU una subida de sus salarios del 278%. El 1% con salarios más altos, que engloban a las anteriores, experimentó una subida del 131%. El resto de la población asalariada experimentó en esas 3 décadas una subida del salario del 15%.

img gráfica

La comparación gráfica de la percepción de cada grupo salarial en el aumento de salarios registrado es impactante. A la izquierda vemos cómo el 1% de asalariados con retribuciones más altas, una élite de los trabajadores, vio aumentado su salario un 131% en el período estudiado. Mientras tanto, el grueso de los trabajadores, el 99% de los mismos, representados en azul en el segundo par de columnas, solamente vio aumentada su retribución en un 15%, representado por el cilindro naranja.

Tan dispares evoluciones salariales explican las desigualdades en la participación de los beneficios económicos y en los aumentos de éstos logrados en estas 3 décadas (1979-2010). Veamos cómo fue eso último que decíamos. Entre 1983 y 2009 (período similar al anterior), el 5% de personas más adineradas se hicieron con el 82% del crecimiento de los beneficios empresariales nacionales, que fue de un 119%.

img gráfica

Seguimos con la tónica. El par de cilindros colocados a la izquierda nos ilustran cómo el 5% de personas más adineradas, en azul, percibieron el 82% del crecimiento de los beneficios empresariales, en naranja. A su derecha, nos quedan la población restante, el 95%, el azul, participando solamente de un 18% del crecimiento de beneficios empresariales, en naranja.

Veámoslo en forma de sectores circulares.

img gráfica

En el primer círculo tenemos coloreado un sector circular en rojo que representa al 95% de la población. El sector de color azul representa al 5% de las personas más adineradas. En el segundo círculo vemos la participación de los primeros en el crecimiento experimentado en los beneficios empresariales: 18%. En azul, lo que corresponde al 5% más adinerados: el 82% del crecimiento en beneficios empresariales en la época registrada.


6- Si hablábamos de rentas (variable flujo), hablemos de riquezas ahora (variable stock).

El 1% de las personas más ricas posee el 40% de las riquezas nacionales. Respecto a la riqueza financiera, la propiedad de instrumentos financieros (no las rentas que de ellos se derivan periódicamente): dicho 1% controla un 42% de los mismos. El 80% de la población, clases trabajadoras y clases medias de rentas bajas y rentas medias, poseen solamente el 7% de todo el capital financiero del país.


7- Repetimos por última vez y para terminar: a mayor desigualdad y menor cohesión social, mayor es la violencia existente en un país. Vista la parte socioeconómica, vamos a atender ahora, finalmente, a la parte de la violencia social con la que comenzábamos esta columna.

Un contexto político-económico como el descrito configura y reproduce unas enormes desigualdades por clase social, por raza y por género que rompen la cohesión social. La violencia y su promoción son funcionales al statu quo, cuyo mantenimiento necesita de ellas, de la inseguridad personal, de la competitividad exagerada, de la represión, del miedo...

Nos decía algo parecido el prof. Morales Prats, abogado y catedrático penalista: en épocas de crisis económica (en épocas de mayores desigualdades) el Derecho penal experimenta una expansión: el legislador suele usarlo para reprimir las consecuencias sociales de la crisis económica. Es una expansión inútil e injusta, en realidad, dado que el problema de la criminalidad jamás puede resolverse exclusivamente con las medidas punitivas. Éstas sólo pueden actuar a posteriori y no inciden sobre las causas de la criminalidad.


8- Veamos un ejemplo de las consecuencias de lo expuesto en esta columna. En EEUU, país con grandes desigualdades, luego una sociedad más injusta, el Estado "necesita" gastar más en seguridad y policía que en Noruega, país con menores desigualdades y mayor justicia socioeconómica.

img gráfica

En la fila delantera, representadas en naranja vemos las variables correspondientes a Noruega. Detrás, representadas en azul vemos las que corresponden a EEUU. En la columna de la izquierda aparece un indicador de desigualdad: el coeficiente de Gini. Dicho valor está situado entre 0,25 y 0,29 en el caso noruego y entre 0,45 y 0,49 en el caso estadounidense. Con valor mínimo en 0 y máximo en 1, a menor valor del mismo, mayor igualdad de rentas. EEUU es, pues, más desigual que Noruega. En la columna de la derecha vemos el gasto en policía y seguridad sobre el PIB. En el caso de Noruega representa un 0,9% del PIB. En el caso estadounidense asciende hasta el 2,2% de su PIB. Está entre el doble y el triple. EEUU necesita gastar mucho más en seguridad que el país escandinavo.


Relacionado:
a) http://www.vnavarro.org/?p=7644
b) http://www.vnavarro.org/?p=7151
c) http://www.vnavarro.org/?p=7060
d) http://www.vnavarro.org/?p=6751
e) http://www.vnavarro.org/?p=3121
f) http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=List_of_countries_by_income_equality&oldid=503233105

domingo, 5 de agosto de 2012

El ministro Ruiz Gallardón se olvida algo: evitar embarazos no deseados



Como le comentaba al prof. Mesa, creo que el ministro R. Gallardón está realizando una importante labor estratégica (y sin escrúpulos) en beneficio de su carrera personal: está en una cartera donde no se está quemando ante la opinión pública por asuntos económicos (a diferencia de muchos de sus compañeros de gobierno) y, desde la cual, está pudiendo aprovechar para mejorar su imagen entre esos simpatizantes de su partido a quienes hasta ahora él les parecía tibio o poco conservador.

En nuestras sociedades, antes de centrarnos en el aborto, creo que deberíamos ir a fases anteriores del recorrido de un embarazo no deseado. Fases previas al embarazo, a la inseminación, etc. Nos referimos a la píldora anticonceptiva de urgencia y, antes aún, a la educación sexual.

Que el ministro (el Gobierno, por tanto) parece mentir de una forma descarada y repugnantemente interesada lo decíamos hace poco.

Añadamos ahora que, allí donde en la infancia y juventud se tiene acceso a una buena educación sexual, la tasa de embarazos no deseados cae en picado: un 95%, según el estudio enlazado del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Universidad de Chile. Junto con la educación sexual de calidad, debe tenerse una alta accesibilidad a anticonceptivos. En esas condiciones, el embarazo no deseado y el aborto disminuirán drásticamente.

Las estrategias de planificación familiar no solamente inciden reduciendo el número de embarazos no deseados y de abortos sino que, además, también reducen de forma importante el número de mortalidad materna.

A efectos cuantitativos, si el problema de los embarazos no deseados estuviese tratado en la medida de lo posible ya desde su raíz, atendiendo a momentos como los señalados, cuando fuésemos a comprobar las cifras finales de abortos, serían muy inferiores a las actuales.

Quedaría entonces por examinar la solución al problema, si bien disminuido cuantitativamente el mismo en número de casos, en número de tragedias individuales y familiares. Especial consideración merecerían entonces, entendemos, la posibilidad del aborto del embarazo en caso de: violación sexual, graves malformaciones del nonato, peligro para la salud de la madre.


Nota: en la elaboración de este documento, cuando hemos acudido en busca de bibliografía (en español) relacionada con anticoncepción, contracepción y planificación familiar nos han aparecido en posiciones preeminentes de la búsqueda en la Red numerosas páginas integristas católicas, de las hoy autodenominadas pro vida (antiabortistas motivadas por la creencia en un plan divino y en la obediencia ciega al mandato de creced y multiplicaos). Debo decir, asimismo, que cuando, en otras ocasiones, he buscado bibliografía sobre guerra, armas, derechos humanos... tales páginas autodenominadas pro vida no han ocupado una posición preeminente en los resultados de las búsquedas.

SeR cada día (CXVIII)


img logo ser socialistas en red rosa rojaLes presentamos una selección de los escritos de los amigos y compañeros de SeR (Socialistas en Red). Selección acotada entre los días Lunes 30 de Julio y Sábado 4 de Agosto, ambos inclusive.



Pueden leerla aquí.



sábado, 4 de agosto de 2012

Fuga de capitales vs. inversión productiva



Siempre nos amenazan con que, si implementamos la fiscalidad justa (potente, progresiva y redistributiva) que España (y Europa) necesita, eso provocaría una fuga de capitales. Las clases adineradas, quienes poseen grandes fortunas, sacarían su dinero del país. Al margen de la retórica chantajista... Ahí lo dejan caer, para que nuestro subconsciente intuya: la fuga de capitales es algo malo. Menos capital "en el país" es peor que más capital. Parece obvio. ¿Por qué? La intuición (o la propaganda) nos puede decir: porque el capital se invierte en la economía y produce puestos de trabajo, aumenta el consumo de bienes y servicios, aumenta el PIB...

Cuidado con lo que parece obvio. Pues puede ser falaz, ya que la intuición o la propaganda se quedarían cortas o sesgadas, respectivamente. No todo el capital se destina a los mismos fines en las mismas cantidades.

Hay aquí algunas cosas que debemos recordar.

En la economía actual, tras el fordismo, estamos en un escenario mercantil de sobreoferta. Es decir, la Oferta ofrece mucho más de lo que la Demanda demanda, valgan las redundancias. De ahí, entre otras cosas, la enorme inversión en Marketing (en castellano, Dirección comercial) de las grandes empresas transnacionales. Invierten mucho en Marketing porque sus productos y servicios compiten en mercados saturados. El conjunto de consumidores tiene múltiples opciones sustitutivas entre sí en las que gastar su renta (escasa para como podría ser en el 90% de los casos, esto es, en las clases populares) y, cuando lo haya hecho, quedarán estanterías y almacenes llenos de producto que no se ha conseguido colocar. Precisan del Marketing para seducir al consumidor, que puede escoger, de forma excluyente, entre una gran variedad de productos. También surgen de esa sobreoferta otros fenómenos, como p.ej. las marcas de distribuidor (marcas blancas), las temporadas de rebajas, las tiendas outlet...

Otra cosa. Del mismo modo que cada persona no hace lo mismo con cada unidad monetaria adicional que recibe, cada persona no hace lo mismo con cada unidad monetaria adicional que invierte o que gasta. Lo primero se puede medir, entre otros modos, con los índices de propensión al consumo y propensión al ahorro. Lo último puede medirse atendiendo a la diferente composición de la cesta de la compra de cada persona. Es en lo segundo sobre lo que pondremos hoy el foco: en la inversión.

Hemos de recordar (la realidad) que cada persona, cada agente económico doméstico, no ocupa la misma posición en el mercado (del producto que sea, en el mercado en general). Comprenderemos entonces que no se comportan del mismo modo al invertir 1 € adicional recibido:

a) quien tiene en su cuenta corriente 0 €, o

b) quien tiene en su cuenta corriente 20.000 €, 0

c) quien tiene en su cuenta corriente 100.000.000 €


Nos ofrece el excelente prof. Navarro López en uno de sus últimos artículos una glosa de algunos otros que, a su vez, él ha leído:

(...) la enorme cantidad de dinero que tienen los súper ricos no se invierte en lo que se llama economía productiva, es decir, donde se producen puestos de trabajo (...) Sólo un 1% se invertía en el establecimiento de nuevas empresas que produjeran empleo. Otros estudios han llegado a conclusiones semejantes. En la encuesta Mendelsohn Affluent Survey alcanza un porcentaje sólo ligeramente superior, un 2%. En realidad, en un sorprendente momento de franqueza del medio más cercano al mundo financiero, el Wall Street Journal, indicó que el gran impacto positivo para las rentas superiores que supuso el gran recorte de impuestos para los súper ricos que aprovó la administración Bush “condujo al peor periodo de creación de empleo en la reciente historia del país” (citado en “Three Big Lies of the Super-Rich”, de Paul Buchheit).

¡Sólo entre un 1% y un 2% del dinero de las clases adineradas (las mal llamada clases altas) invertidos en actividad que cree empleo!

¿Fuga de capitales?, nos intentan atemorizar cuando planteamos que necesitamos una fiscalidad justa: progresiva (no regresiva), potente y redistributiva.

¿De qué capitales?, podemos responder. ¿Del 90% que usan las clases adineradas en la dañina especulación (o, en el mejor de los casos, inútil a efectos sociales o de interés general)?

¿O del 1% que usan dichas clases en montar empresas con necesidad de emplear trabajadores? Atención al aparentemente forzado sintagma. Necesidad de emplear trabajadores: pues, en realidad, las empresas no crean puestos de trabajo; ellas compran fuerza de trabajo (grosso modo: habilidades, etc.) y los trabajadores la venden.

El capital especulativo bien puede darnos igual que se marche. No está haciendo nada de utilidad en el país. Antes trae problemas: como las burbujas de precios. El productivo es el que nos interesa. Y es el que más barreras de salida encuentra. No se rompen contratos (de edificios, de maquinarias, de personal...), no se abandonan inversiones (investigación de mercados, conocimiento de marca...) con expectativas de ganancia, aun con una fiscalidad justa socialmente, de la noche a la mañana.

Ejemplos de eso último podemos encontrar varios.

Las economías escandinavas del período 50-80, quién las tuviera, tenían una fiscalidad mucho más justa y potente que la de las economías europeas periféricas, la de los países GIPSI (Greece, Italy, Portugal, Spain, Ireland), mal llamados, insultantemente, PIIGS (homófono a "cerdos" en la lengua de Shakespeare). ¿Se produjo fuga de capitales productivos de tales economías a España, p.ej.? Aún la estamos esperando.

Hoy por hoy, tales economías continúan teniendo una fiscalidad mucho más justa (exigente y redistributiva) que la mayoría de países p.ej. africanos o asiáticos. O que España. O que "paraísos fiscales" (cuevas del tesoro pirata) como p.ej. Suiza, Andorra, Gibraltar, Islas Caimán... Siguiendo el dogma neoliberal, los países nórdicos escandinavos deberían estar descapitalizados. Y Alemania. Y Francia. No es así. Más bien sucede al contrario.

Finalmente, hace pocos años la República de Brasil comenzó a desarrollar unas políticas públicas expansivas y redistributivas. De un corte parecido a las que fueron abortadas por la genocida e imperialista Operación Cóndor, que derrocó al Pte. Goulart y terminó asesinándole, ya en el exilio. Entre esas políticas se incluía una fiscalidad más exigente para la especulación financiera. ¡Fuga de capitales!, intentaron intimidar a la Admón. Lula. ¿Se produjo fuga? Más bien no.

Inversión productiva vs. especulativa



1- Se hace una diferenciación en la Economía y empresa enseñada actualmente en las universidades españolas, europeas, etc. entre inversión (o capital) especulativa y productiva, la cual es contestada a veces con certera puntería.

Solemos leer al prof. Mesa, marxiano y kantiano. En su metafísica del capitalismo, usando su método de análisis, nos dice (o nos parece entender): ¿acaso toda inversión en el capitalismo no es especulativa? El empirismo es una cortina de humo. La transformación capitalista en mercancía de cualquier cosa existente es total. Si da ganancia o se prevé que pueda darla, se mercantiliza. No hay distinción entre utilidad o inutilidad social. No hay pues diferencia entre inversión productiva o especulativa: son lo mismo. Llamésmolas especulativas a todas.

Desde ese punto de vista, lo bueno es que nos parece que tiene razón.

Toda inversión empresarial capitalista es especulativa desde el momento en que, cuando se realiza el proyecto de inversión (Dirección financiera), si el mismo no arroja unos resultados económicos y financieros aceptables para el inversor, no se ejecuta. Sólo se ejecutan cuando hay una expectativa más o menos fundada de unos determinados resultados positivos en lo económico-financiero. Eso es especular. Tanto si la inversión es en algo de interés social o general como si no. Tanto si genera puestos de trabajo como si no.


2- En la Economía y empresa enseñada actualmente, no obstante, sí realizan esa distinción entre la inversión productiva y la especulativa. Manejan definiciones distintas de tales conceptos.

El prof. Navarro nos dice en uno de sus últimos artículos: "en lo que se llama economía productiva, es decir, donde se producen puestos de trabajo". Lo hace pensando en el empleo, siguiendo la escuela keynesiana (estimulación de la Demanda Agregada) y de modelo social nórdico.

A servidor en sus clases de Economía y de Empresa le hicieron pensar en algo distinto, aunque complementario a lo que apuntaba el economista y politólogo: en los productos (outputs) de la actividad económico-empresarial. Paso a exponerles esto a vds., para que puedan apreciar las diferencias entre ambos planteamientos presentados.


3- En Economía y empresa nos daban una definición de Economía tal que: es la ciencia social que estudia la forma en que las sociedades utilizan los recursos productivos, escasos, para producir mercancías valiosas y distribuirlas entre los individuos. Estudia dos grandes objetos: la eficiencia, o el cómo los bienes escasos se producen y distribuyen entre quienes los adquieren maximizando la relación producción/recursos; y la equidad, o el cómo los bienes escasos se distribuyen igualitariamente entre toda la sociedad. Variará la ponderación que se dé a estos dos objetos según la escuela de Economía política que se siga. El objetivo primario y general de la Economía es mejorar la calidad de vida material de la sociedad.

Una definición más conservadora-liberal quizá obviaría lo de la distribución de la producción económica. También lo de la equidad y lo que de ella se derive. Una definición más marxiana quizá subrayaría además conceptos como los modos y, especialmente, las relaciones productivas.


4- La definición de Inversión en Economía podría ser tal que: es destinar un capital a un proceso productivo (p.ej.: a una empresa) con el objetivo de mejorar la productividad (relación entre outputs e inputs) en la obtención del bien o servicio producido. El ejemplo clásico es la compra de maquinaria más moderna que consigue la misma producción con menos horas de trabajo, o con menos energía, etc.

Su definición en Empresa podría ser tal que: es destinar un capital a un proyecto en el cual, tras producir un bien o servir un servicio, al ofrecerlo en el mercado, se ingresará una cantidad superior a la usada en dicha producción, de modo que se obtendrá un beneficio (una renta del capital).


5- Hay una escuela económico-empresarial neoliberal que ve a la empresa como una "caja negra" y, juzgamos, cayendo en el simplismo, tapa el lado económico de la hoja y mira sólo el financiero: rentabilidad. Beneficio. Ingreso mayor a coste. ¿Qué produces? Qué más da.

Hay, no obstante, una escuela económico-empresarial con cierta vocación social que dice, sí, que eso del párrafo anterior es simplista. Y es consciente de que en las empresas se producen cosas (productos) para la sociedad. No sólo eso: dichas cosas son producidas por personas de forma organizada usando unos medios materiales (p.ej.: máquinas, edificios...) e inmateriales (p.ej.: procesos).

No es que sea el summum de la organización humana (humanizada), pero consigue ser menos descarnada que la versión neoliberal (capitaneada por Milton Friedman). Se preocupa hasta cierto punto del bienestar material del consumidor y del trabajador. Su preocupación es interesada, claro está. Dicha escuela considera que cuidar esos relativos bienestar de los stakeholders (trabajadores, clientes, proveedores...) es positivo para los beneficios empresariales.

Creemos que ambas visiones deben ser superadas. De nuevo: humanizadas, democratizadas. Sería algo revolucionario. Incluso la segunda, la que nos parece más evolucionada y humana de las dos, reduce al ser humano a los roles de consumidor y productor (trabajador operativo, mando intermedio, alto mando...). El ser humano es mucho más que eso. Una sociedad humana, humanizada, no puede quedar encasillada en eso. La actividad humana, el trabajo, puede (incluso debe) comprender muchas otras facetas individuales y sociales que ahí no son contempladas ni siquiera.

No querríamos extendernos más en este epígrafe, pues nos escaparíamos del tema central que queríamos tratar.


6- Si nos fijamos en lo anterior, especialmente en los epígrafes 3 y 4, a menudo están pensando en Economía y empresa en los bienes y servicios (y no forzosamente en la mercantilización total de la existencia humana). Mercancías valiosas, dicen en una de las definiciones. Quedando eso del valor como concepto indeterminado.

Tampoco entran mucho en la dimensión material de dichos bienes y servicios: lo mismo pueden ser botellas de leche que misiles de cabeza termonuclear. Lo mismo cosas necesarias que cosas totalmente superficiales y banales. Ya distinguen luego, también, en microeconomía entre clases de bienes (necesarios vs. de lujo, por ejemplo).

Vemos, pues, que suelen usar una definición eminentemente formal del concepto de mercancía como bien y servicio.


7- ¿Qué nos dicen de "la otra" inversión, de la financiera, de la que llaman especulativa? La consideran por separado, como algo de otra naturaleza o carácter. Nos dicen: es una actividad auxiliar de las anteriores. Es accesoria e instrumental.

Con la excepción de la empresa financiera. En ésta, dicha inversión financiera es su actividad principal. Pero se da la circunstancia de que la empresa financiera (por ejemplo el banco) es considerada como una empresa con una función económica auxiliar por completo.

Grosso modo, el banco no produce nada salvo dinero (mediante la práctica de la reserva fraccionada). El dinero no es ni un bien ni un servicio: no es un producto. Es una de las formas que puede adoptar el capital (factor K), que es un factor productivo. Otra forma que puede darse al capital, por ejemplo, es la de la maquinaria productiva. Por ejemplo: es también capital una imprenta que imprime libros en una empresa editorial. El capital-dinero puede servir para producir bienes y servicios como factor productivo que es, puede servir para pagar por el otro factor productivo (L), para cobrar las ventas de lo producido...

Pero el banco per se es auxiliar en la economía. Imaginemos una economía diminuta de laboratorio, en la que el único producto que exista sea el plátano (sector primario, agrícola). Podrá haber empresas plataneras (de la clase que sean, públicas o privadas, S.A., S.L. o S.Coop. sin ánimo de lucro...) con o sin bancos. Pero no podrá haber bancos sin empresas plataneras. La función del banco es auxiliar y accesoria a la producción y distribución económica. Cierto es que no imaginamos una economía real actual sin bancos, ni compañías aseguradoras... Pero no es ciencia ficción: había empresas, productos, dinero, compras, ventas, trabajo, salarios, impuestos... antes de que existiesen los modernos bancos. Ha habido economía (en una acepción amplia), así como política, derecho... allí donde ha habido sociedad humana. Dinero o banca no. Solamente aparecen en un determinado momento del desarrollo económico. En nuestra fase de desarrollo ofrecen una utilidad que debe aprovecharse.


8- Una forma de expresar el Producto interior bruto (PIB) es: Consumo + Inversión + Gasto público + Exportaciones - Importaciones. Ahí, inversión es exclusivamente la que definíamos como productiva desde el punto de vista de la Economía en el epígrafe 4. La inversión financiera o especulativa no forma parte del PIB. Porque el PIB sólo mide la fabricación y compraventa de bienes y servicios de primera mano finales realizada en un territorio y en un espacio de tiempo dados. Y la actividad financiera no es uno de esos bienes y servicios finales. Es secundario, auxiliar, no final.

Hace pocos años algunas lumbreras sugirieron que el PIB también debería contener la actividad de la empresa financiera. ¡Lo que faltaba! Como si el PIB no fuese ya una variable con suficientes inconvenientes. Por no extendernos ni cargar las tintas: hacer lo que sugerían equivaldría a contar dos veces (como mínimo) una cantidad. Primero, cuando se financia su producción (actividad auxiliar) y, segundo, cuando el consumidor final la compra. Si el consumidor final también accediese a la financiación bancaria para su compra, entonces estaríamos contando el valor de la cosa 3 veces en el PIB.

Lo normal debería ser, pues, dado el carácter auxiliar de la actividad financiera, que su peso sobre el PIB fuese menor que el peso de la actividad económica. En una economía "normal", donde no haya burbujas financieras, así es. Tomamos todos los beneficios anuales (o los ingresos, o cualquier variable análoga) de todas las empresas productivas y miramos su proporción sobre el PIB. Ese valor será mayor que el resultante de realizar la misma operación respecto a las empresas financieras.

Cuando no sucede esto, cuando el peso sobre el PIB de la actividad financiera, especulativa, es superior al peso de la actividad económica, productiva, nos hallamos ante el fenómeno denominado financiarización de la economía. Las empresas auxiliares han pasado a ser más importantes, a tener una actividad más prominente, que las empresas consideradas principales. Esto es un dislate. Esto es lo que sucede cuando se dan burbujas financieras. Esto es lo que sucedió p.ej. en USA a finales de los años 20, antes del crack del 29. Es lo que sucedió en Japón en los años 80. Y es lo que ha vuelto a suceder a finales de los años 2000.


9- Pueden añadirse algunos datos más a esas recesiones o depresiones económicas citadas en el último párrafo que nos permiten una mejor visión de conjunto.

Nos recuerda con frecuencia Navarro López que las burbujas de precios no se formaron en el vacío. Introduce otras variables socioeconómicas y nos ilustra valiosamente con el esquema causal:

a) políticas públicas no redistributivas,

b) polarizació de rentas: exceso de rentas en las clases adineradas y restricción del poder adquisitivo en las clases populares,

c) caída del consumo por parte de las clases populares,

d) caída de la rentabilidad de las empresas productivas,

e) las clases adineradas dejan de invertir en la economía productiva y pasan a hacerlo en las finanzas especulativas,

f) la inyección masiva de capitales en las finanzas especulativas produce burbujas financieras que, mientras van creciendo y antes de estallar, van aumentando la rentabilidad de la inversión financiera especulativa, hecho que a su vez atrae más capitales a la burbuja por hacerla aún más atractiva (y dañina).

Creo que conviene subrayar cómo la polarización de rentas, la extrema desigualdad de rentas, acaba favoreciendo en este esquema que se dé una depresión económica.

Otro dato. Tras el crack del 29 se aprobó en USA una legislación que serviría para que algunos errores no volviesen a suceder. Destacamos ahora la ley Glass-Steagall. Dicha ley obligaba a la separación en entidades distintas (por ende, productos separados) entre banca comercial (la dedicada a la economía productiva) y banca de inversión (especulativa). También se realizaron políticas públicas expansivas y fiscales progresivas y redistributivas. No como en Escandinavia, pero algo es algo.

Dentro de dos párrafos volvemos con eso.

Una anécdota sobre la recesión de los 80 en Japón, para que se vea el absurdo que suponen las burbujas de precios y lo poco dignas de confianza en esta materia que son las personas quienes hacen apología u ocultación de las mismas. El edificio de cierta compañía telefónica del país del Sol naciente, debido a la burbuja inmobiliaria que distorsionaba al alza el precio de los edificios, estaba contabilizado por un valor de mercado que superaba el valor de todo el negocio. ¡El edificio "valía" más que todo su negocio! La empresa tenía, por su inmenso negocio: redes telefónicas, maquinaria tecnológica, clientes, procedimientos avanzados... y todo eso tenía menos valor de mercado en aquel momento que el edificio principal en el que operaban (que era totalmente accesorio para el negocio).

Estos absurdos tienen consecuencias. Si tienes un edificio con tal exagerado valor puede interesarte vendérselo a otra persona. Puedes dejar de invertir en tu línea de negocio principal (la telefonía) y comenzar a hacerlo en ladrillo, que ha comenzado a arrojar tasas de rentabilidad más altas. Puedes, también, pedir crédito bancario poniendo como garantía el valor mercantil de dicho edificio... Comprenderán que esto no puede acabar bien. Otras preguntas, que no desarrollaremos, podrían ser: ¿para quién acabará mal? ¿Quién pagará las consecuencias?

Volvamos con lo que se hizo tras el 29. Pasó el tiempo y... A finales de los años 70, con la conjunción Reagan-Thatcher y su llamada revolución conservadora, se fueron abandonando en USA y Reino Unido (más tarde se ha ido extendiendo a los demás países occidentales) las políticas fiscales progresivas y redistributivas. Comenzó de nuevo el camino de la concentración de rentas. Unos años antes del crecimiento de las burbujas financieras en USA de finales de los 2000... se había derogado la ley Glass-Steagall de separación de la banca comercial y la de inversión (pudieron volver a mezclarse los activos). ¡Habían desmontado las políticas de protección que se habían implentado tras el crack del 29 para prevenir futuros cracks similares!

Lo que ha sucedido después aún lo estamos viviendo.

Parecido pasó con lo aprendido tras la burbuja inmobiliaria de Japón en los 80. Después de aquello se hicieron congresos bancarios internacionales, llamados Basilea (I, II y III), en los cuales se adoptaron unos pactos de buena praxis bancaria, más segura. El cumplimiento de las normas que allí se pactaron se fue dejando de lado durante las burbujas inmobiliarias que recientemente han ido estallando. Y los bancos centrales europeos, incluyendo el español, mirando para otro lado, haciendo dejación de sus funciones. Más preocupados en cosas ajenas a su competencia (como mentir diciendo que el salario de los trabajadores españoles es demasiado alto) que en supervisar y controlar la medición del riesgo de la operativa bancaria.


10- Post scriptum: Anoche (31-jul) escribía esta columna y hoy leo el nuevo artículo que publica Navarro López. Veo muchos puntos de conexión, como cuando se habla de la burbuja financiera y la crisis predecible. Servidor hace pocos años la llamó "la crisis provocada". No sé si provocada con intención pero, en cualquier caso, no se hizo lo que se debía para evitarla y sí se hizo lo contrario de lo que en el pasado se había hecho para corregir las crisis con éxito.

viernes, 3 de agosto de 2012

La sanidad no debe ser un negocio vs. la mercantilización absoluta capitalista



Dice el compañero Enrique 'Esquirlas de Aire' en Fb que es de agradecer enormemente el trabajo de quienes se dedican a la sanidad pública y que quienes pretenden recortarla son seres poco menos que diabólicos. Estamos bastante de acuerdo con la mayor parte de la idea.

Quienes se dedican a la medicina, a la enfermería, etc., los profesionales de la sanidad pública (sin ánimo de lucro empresarial, de acceso ciudadano universal...), son uno de los ejemplos más claros de que el trabajo humano es (puede y debe ser) mucho más que sólo vender unas horas personales a un empresario a cambio de un salario. Esa visión tan simplista, tan reduccionista de la vida y de la sociedad humanas es la propia del capitalismo (el sistema político económico que aboga porque todo sea mercantilizado y se rija única o preponderantemente por el ánimo maximizador del lucro). Y quizá estuviera bien para salir del medievo, en los siglos XVI, XVII... pero, en la sociedad y civilización actual, es claramente insuficiente. Es atrasado y genera injusticias que no tendrían por qué ser.

La sanidad en una democracia que merezca tal nombre (en la maltrecha Constitución española del 78 se habla del propósito de construir una "democracia avanzada") es un derecho universal, no un servicio mercantil. Debe ser algo extra comercio, sacada del circuito mercantil (en contra del principio capitalista de que absolutamente todo debe estar en dicho circuito).

La forma de conseguirlo es que sea brindada a la sociedad, a todas y cada uno de los ciudadanos, por instituciones sin ánimo de lucro mercantil. Financiadas adecuadamente mediante Presupuestos del Estado y una Política fiscal potente, progresiva y redistributiva, tales organizaciones médicas públicas deben carecer de ánimo de obtener beneficios y repartir dividendos (rentas del capital), del estímulo a discriminar pacientes por su nivel de renta o similares. El paciente no puede ser visto como un cliente.

Con una financiación adecuada (al contrario de lo que se está haciendo) la red de instituciones médicas y sanitarias podría tener una dotación material y humana como la privada y prestar unos servicios y atenciones iguales o mejores que los de las instituciones médicas privadas. Con la diferencia de que, además, serían de alcance universal.

No hay 450.000 políticos en España



No me gusta mucho "Kaos en la Red", la verdad. Pero hoy he visto esta columna, con la que estoy bastante de acuerdo: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/26488-culpar-de-la-crisis-a-la-pol%C3%ADtica-y-los-pol%C3%ADticos-es-un-discurso-fascista.html

Además, como argumentan en: http://www.eldiario.es/zonacritica/2012/07/16/nunca-ha-habido-445-000-politicos/

http://www.agarzon.net/?p=1942

o

http://www.rankia.com/blog/nuevasreglaseconomia/1381029-450-000-politicos-espana

, no hay esa cifra exagerada de políticos (más de 400.000) en nuestro país, ni de cerca. Habrá del orden de unos 73.000. Algunos pretenden contar como "políticos" incluso a la judicatura, a las cámaras de comercio, al personal sindical... ellos sabrán con qué fines. Ya de paso, un camillero de un hospital público, un responsable de una caja de ahorros, etc. también acabará siendo político.

Lo de los 400.000 es algo que entiendo, también, dirigido al desprestigio de la política democrática que tanta falta nos hace. Nuestros problemas provienen de su escasa presencia, con unas fuerzas oligárquicas (élites socioeconómicas) muy poderosas frente a las fuerzas democráticas.